Tras un año conviviendo con COVID-19

16 Abr , 2021 Automatización,COVID19,Hogar Inteligente,Seguridad para el hogar

El pasado 11 de marzo, se cumplió un año desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarase como pandemia el brote de COVID-19, el cual nos trae en vilo a todos.

Al principio, contábamos con tan poca información que no sabíamos muy bien cómo debíamos comportarnos.

Hoy en día, a pesar de que sigue siendo necesario seguir investigando sobre ello, sabemos que la ventilación, fundamental para diluir los aerosoles en sitios cerrados, junto con el resto de las medidas establecidas por las Autoridades Sanitarias (aforo reducido, distanciamiento social, limpieza y desinfección, uso de mascarillas e higiene de manos), son indispensables para poder combatirlo.

Poco a poco, nos hemos ido dando cuenta de la influencia de la pandemia en muchos aspectos que afectan en nuestro día a día, como es el sistema sanitario, el mercado laboral, los comportamientos de compra y las relaciones sociales, entre otras cosas.

La automatización contra el SARS-CoV-2

La pandemia ha causado un impacto importante sobre la economía y como consecuencia de ello, la industria se enfrenta a un escenario incierto que nada tiene que ver con el que vivíamos a principios del año 2020.

Debido a la “nueva normalidad” en la que vivimos, tenemos la necesidad de fortalecer nuestro tejido empresarial y hacer que nuestra industria sea más competitiva, ya que su entorno se ha vuelto vulnerable.

La automatización se presenta como herramienta para paliar dicho impacto y gracias a los planes de gobierno que la incentivan, podemos llegar a ello de forma más factible.

En otros países como Francia y Alemania, se apuesta de manera segura ante dicha idea, y en la misma línea, la Unión Europea ha impulsado unos fondos europeos (Recovery and Resilience Facility: the Council’s position) que destinan gran parte de la financiación a aquellas empresas que apuesten por la digitalización y la automatización. Estos fondos son, sin duda, la oportunidad del Ministerio de Industria para impulsar un plan con la finalidad de que la industria española sea más competitiva y resiliente.

Gracias a las funciones que la automatización ofrece, actividades que anteriormente necesitaban de nuestra gestión, se han podido llevar a cabo de forma remota, sin contacto directo, persiguiendo evitar el contagio entre las personas.

El contacto humano ha cambiado para siempre

La automatización no solo influye a nuestra industria y economía, sino que además, nos repercute directamente en cómo nos relacionamos con quienes nos rodean y en nuestra forma de convivir, ya sea con nuestros familiares más cercanos, como con los compañeros de trabajo.

No sabemos si con el paso del tiempo, recuperaremos “nuestra antigua normalidad”, pero lo que si tenemos claro, es que la manera de relacionarnos tardará en ser como antes.

El seguir unas medidas sanitarias de forma estricta y el respetar el distanciamiento social indicado, ha modificado las pautas de comportamiento de la sociedad, necesitando muy probablemente un periodo de adaptación a la nueva situación. ¿En qué momento se podrá “confiar” de nuevo en que el contacto social no conlleva peligro?

A partir de ahora, las empresas deberán estar muy pendientes del cumplimiento de las pautas de sanidad, del modo en que se relacionan los trabajadores, del saneamiento de las superficies y de la ventilación en los lugares cerrados.

La limpieza e higiene se han vuelto primordial para combatir el virus, ya que sabemos que el covid-19 puede sobrevivir en ciertas superficies, por lo tanto, será necesario implementar medidas que controlen que todo discurre como es debido en las empresas.

Poco a poco se han ido asumiendo estas nuevas pautas de comportamiento, llegando al punto de que surgen de manera natural, de ahí que se cuestione qué medidas guiarán el comportamiento de la sociedad en un futuro.

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