¿Cómo crees que serán los edificios del futuro?

14 Ene , 2022 Ahorro energético,Automatización,Smart Building

Cuando hablamos de edificios inteligentes, existen personas que piensan en películas de ciencia ficción, donde el hogar realiza tareas cotidianas como por arte de magia, pero este tipo de edificios es más real de lo que pensamos.

Si reflexionamos sobre ello, no es una situación excepcional que visitemos un Smart Building, donde comprobemos de primera mano qué beneficios nos pueden aportar en nuestro día a día.

Tanto el año 2020 como el 2021 estuvieron marcados por una pandemia mundial y con ello, se ha tenido que aprender a gestionar la vida de una forma diferente de como la conocíamos hasta ahora en todos los sectores, incluyendo por ejemplo el de la arquitectura, donde los diseños han tenido la necesidad de adaptarse a los nuevos requerimientos del mercado.

Actualmente se trabaja con el objetivo de conseguir edificios sostenibles, que se puedan autogestionar, con más autonomía, buscando sobre todo mejorar el confort y la seguridad de las personas que vivirán o trabajarán en estos espacios.

Ventajas para los usuarios

El teletrabajo se ha implantado en muchas empresas lo que conlleva que sus trabajadores pasen un elevado número de horas en el interior de un hogar o edificio, surgiendo la necesidad de contar con espacios más seguros y confortables, creando así entornos donde se busque reducir el impacto medioambiental.

Las empresas pueden generar gastos de electricidad de hasta un 40%, pero realmente no se usa toda esta energía, si no que gran parte de ella se desperdicia por no gestionarla de manera adecuada. Algunos de estos gastos pueden originarse por ejemplo al dejar luces encendidas en algunas de las estancias de forma innecesaria, calderas activadas, o el mantenimiento de dispositivos en standby, que suponen un consumo importante a diario.

La automatización ayuda a que este tipo de funciones se puedan activar cuando realmente se necesitan, evitando así esta pérdida de energía, llegando incluso a un ahorro de un 80% en comparación con las demás edificaciones.

Algunas de las funciones que se pueden encontrar y que ayudarían a gestionar eficientemente la energía podrían ser:

Sombreado

Si por ejemplo nos encontramos en pleno verano y los sensores prevén que subirá la temperatura más de lo deseado, el sistema bajará las persianas para controlar que la temperatura de la estancia baje hasta la adecuada, si aun así no se llegase a un clima óptimo, entonces es cuando activaría la climatización.

Por el contrario, si nos encontramos en épocas de frío, mantendrá las persianas subidas y toldos recogidos, aportando el calor que genere los rayos del sol, hasta que se alcance el momento de necesitar de la activación de la caldera o calefactores.

Accesos

Se garantiza la seguridad alertando a los usuarios si alguien fuerza un acceso o simplemente entra en el hogar/edificación, y además de obtener una seguridad extra, en unas oficinas, por ejemplo, se realizará efectivo el fichaje con la entrada de la persona, sabiendo en todo momento quién es el empleado que acaba de acceder.

En el caso de que se dé lugar un robo o acceda un intruso, las alertas llegarán directamente al correo de las personas definidas con fotos e imágenes del momento, viendo qué es lo que ocurre en el interior y pudiendo así notificar a los cuerpos de seguridad oportunos. En el caso de que esto ocurra, se activarán las alarmas sonoras y luminarias para propiciar que la persona salga del lugar, llamando la atención de los posibles vecinos, ya que conocerán que existe un problema en el interior del edificio.

Los sensores de puertas y ventanas permiten en todo momento saber si se ha forzado algún acceso.

Seguridad

No sólo se obtiene seguridad a través de los accesos, sino que además, los pulsadores que se tendrán ubicados en las diferentes estancias cuentan con sensores de co2, midiendo la calidad del aire y enviando alertas, con el objetivo de alcanzar una ventilación adecuada.

La estación meteorológica es otro de los dispositivos que los edificios inteligentes pueden disponer, avisando sobre la existencia de posibles heladas o catástrofes naturales. Si, por ejemplo, prevé que habrá viento o lluvia, recogerá el toldo para evitar que se dañe, o si sabe que la temperatura descenderá demasiado, actuará sobre las tuberías evitando así que se congelen.

La estación meteorológica, además, actuará sobre el riego automático en el caso que se tenga una zona de jardín que necesite ser regada, por lo que si le consta que va a llover, por ejemplo, no lo activará.

Sistemas de ciberseguridad

Está claro que cuando un edificio se vuelve inteligente, también es más vulnerable de sufrir ataques cibernéticos.

Cuando un dispositivo está vinculado a wifi, se suben todos sus datos a la nube, por ejemplo, las entradas y salidas de las personas, por lo que proporcionaríamos información de cuándo no estamos en la estancia, además de difundir contraseñas o información sobre rutinas diarias.

Sin embargo, el Miniserver de Loxone no presenta esta vulnerabilidad, ya que todos estos datos permanecen dentro del dispositivo, no se suben a la nube,por lo que nadie podrá acceder a ellos. De hecho, en el caso de que se quieran utilizar inhibidores, el hogar reaccionará y avisará a los usuarios.

Iluminación

Las bombillas de toda la vida dejan paso a unos dispositivos con mayor duración y que además se pueden regular, ya sea en intensidad o color.

No se necesita la misma iluminación para leer que para cocinar, por lo que se podrá seleccionar el tipo de luminaria que se crea más conveniente en cada caso. Además, junto con los sensores, sólo se encenderán cuando alguien esté en una estancia, o cuando la luz del sol sea insuficiente y el hogar prevea que necesitamos de ella.

Eso quiere decir que, si se olvida apagar la luz de una de las habitaciones, el sistema se hará cargo de ello, evitando así gastos innecesarios.

IOT

Los productos IOT, como pueden ser dispositivos limpiadores para el suelo, limpiacristales inteligentes o robots de cocinas que se puedan vincular con wifi, aportan un extra de valor a este tipo de edificios, manteniendo el hecho de realizar ciertas tareas cotidianas con antelación a la llegada de los usuarios, aunque si necesiten obligatoriamente del factor humano para que lleven a cabo algunas de sus funciones.

En el caso de un hogar, se puede programar que la cena esté cocinada a una hora especifica o realicen determinadas labores de limpieza durante el día, sin que ello suponga una molestia acústica en presencia de los usuarios.

Por otro lado, si, por ejemplo, se trabaja en unas oficinas que dispongan de plazas de aparcamiento, se pueden encontrar señalizadas mediante luces, qué plazas en concreto se encuentran libres y cuáles ocupadas.

Eficiencia

Este tipo de edificaciones no sólo busca el ser un lugar que se autogestione, sino que además, tiene como objetivo principal poder ser una construcción eficiente, llevada a cabo con materiales óptimos, evitando materias primas no renovables, que respeten el medio ambiente y sacándole el máximo partido a su entorno. Se busca en todo momento el confort y mejorar la salud de las personas, convirtiéndose así en pilares básicos en los nuevos proyectos de arquitectura.

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